por Andreina Figuera |
Déjame adivinar…
¿Tienes experiencia, estudios, certificaciones, pero aún sientes que no avanzas como quisieras?
Querida mía, es momento de una dosis de honestidad:
El problema no es lo que sabes.
El problema es lo que haces (o no haces) con eso que ya sabes.
Esta frase cambió mi manera de emprender… y la de muchas mujeres a las que acompaño cada día.
Porque sí, todas queremos sentirnos seguras antes de dar ese gran paso. Pero la seguridad no llega con otro curso más. Llega cuando te atreves a aplicar todo lo que ya sabes, cuando te permites actuar, fallar, ajustar y avanzar.
Sé perfectamente porqué lo digo, y es que yo he pasado por lo mismo y además lo veo constantemente en otras mujeres:
creemos que mientras más aprendamos, más exitosas seremos.
Y no es así !!
Aprender puede convertirse en una trampa de postergar la acción.
Tu cerebro se siente productivo —“estás ocupada, estás estudiando”—, pero en realidad solo estás evitando moverte.
Y cuando eso pasa, llega la frustración: tienes tanto conocimiento, pero pocos resultados.
La acción sin claridad quema.
La claridad sin acción frustra.
El punto medio —donde realmente sucede el crecimiento— se llama estructura con propósito:
un sistema que te permite aplicar lo que sabes con dirección, intención y resultados.
Según Harvard Business Review, las mujeres solo se postulan a una oportunidad si cumplen el 100% de los requisitos,
mientras que los hombres lo hacen con apenas el 60%.
¿Qué nos dice eso?
Que seguimos creyendo que “nos falta algo”. Que necesitamos otro título, otra certificación, otro curso.
Pero no.
La verdadera seguridad no se estudia, se construye en el camino.
Y solo llega cuando actúas, validas, ajustas y sigues adelante.
Lo que has vivido, superado y aprendido es lo que te hace única.
Ahí está tu propuesta más auténtica.
Ahí está el origen de tu método, tu mensaje y tu propósito.
Recuerdo a una psicóloga con la que trabajé hace un tiempo: tenía más de diez certificaciones, pero cero estructura.
Le ayudé a unificar todo lo que sabía, validar su metodología y lanzar su primer programa grupal.
En pocas semanas, tenía claridad, estructura y ventas.
La diferencia fue simple pero poderosa:
Dejó de estudiar para sentirse lista
y empezó a actuar para sentirse capaz.
1. Audita lo que ya sabes
Haz una lista de tus talentos, experiencias y aprendizajes.
Pregúntate:
¿Qué sé hacer tan bien que ya ni lo valoro?
2. Conecta con tu historia
Tu historia contiene las respuestas.
Todo lo que superaste, lo que te dolió y te transformó, puede ser la base de una propuesta poderosa y real.
3. Valida antes de lanzar
No necesitas perfección, necesitas datos reales.
Eso te dará confianza, claridad y dirección.
Tu conocimiento ya es suficiente.
La seguridad llega cuando te mueves, no cuando acumulas más.
Tu autenticidad hoy es tu autoridad.
Y ambas crecen cuando decides avanzar.
👉 Mucho más sobre esto en el video completo:
Porque el éxito no se improvisa… se estructura.